Los nudibranquios van por la vida desnudos como un recién nacido. Pariente
s de los caracoles que se deshicieron de la concha hace millones de años, no son más que piel, músculo y órganos arrastrándose por el lecho oceánico y los arrecifes de coral de todo el mundo. Presentes en fondos arenosos poco profundos y arrecifes, así como en el sombrío lecho marino a más de un kilómetro de profundidad, los nudibranquios medran tanto en aguas cálidas como frías, e incluso alrededor de chimeneas hidrotermales. Estos moluscos gasterópodos, la mayoría del tamaño de un dedo humano, viven totalmente expuestos, con las branquias formando penachos sobre su dorso. (Nudibranquio significa «branquia desnuda», una característica que los diferencia de otras babosas marinas.) Aunque pueden soltarse de donde estén adheridos para dejarse arrastrar por la corriente (algunos incluso pueden nadar), casi nunca tienen prisa. ¿Por qué, entonces, en hábitats atestados de voraces depredadores, no desaparecen como langostinos en una barbacoa? Las más de 3.000 especies conocidas están muy bien equipadas para defenderse. No sólo tienen la piel gruesa, abrasiva y llena de bultos, sino que han sustituido la concha de sus parientes por armas menos aparatosas: secreciones tóxicas y células urticantes.
s de los caracoles que se deshicieron de la concha hace millones de años, no son más que piel, músculo y órganos arrastrándose por el lecho oceánico y los arrecifes de coral de todo el mundo. Presentes en fondos arenosos poco profundos y arrecifes, así como en el sombrío lecho marino a más de un kilómetro de profundidad, los nudibranquios medran tanto en aguas cálidas como frías, e incluso alrededor de chimeneas hidrotermales. Estos moluscos gasterópodos, la mayoría del tamaño de un dedo humano, viven totalmente expuestos, con las branquias formando penachos sobre su dorso. (Nudibranquio significa «branquia desnuda», una característica que los diferencia de otras babosas marinas.) Aunque pueden soltarse de donde estén adheridos para dejarse arrastrar por la corriente (algunos incluso pueden nadar), casi nunca tienen prisa. ¿Por qué, entonces, en hábitats atestados de voraces depredadores, no desaparecen como langostinos en una barbacoa? Las más de 3.000 especies conocidas están muy bien equipadas para defenderse. No sólo tienen la piel gruesa, abrasiva y llena de bultos, sino que han sustituido la concha de sus parientes por armas menos aparatosas: secreciones tóxicas y células urticantes.David
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